Warner Bros. se rinde tras más de 20 años intentando adaptar Akira

Después de dos décadas de intentos fallidos, Warner Bros. ha decidido tirar la toalla con uno de los proyectos más legendarios (y malditos) de Hollywood: la adaptación en acción real de Akira, el clásico absoluto del anime y el manga creado por Katsuhiro Otomo.

El estudio se hizo con los derechos en 2002, y desde entonces ha invertido millones en desarrollar una versión norteamericana del material original, pasando por las manos de directores como Stephen Norrington, Albert Hughes, Jaume Collet-Serra y Taika Waititi, entre otros. Este último llegó a tener fecha de estreno —21 de mayo de 2021— y un reparto íntegramente japonés, pero el proyecto se paralizó semanas antes de comenzar el rodaje, cuando Waititi fue reclutado por Marvel para dirigir Thor: Love and Thunder.

Seis años después, Warner Bros. ha devuelto oficialmente los derechos a la editorial japonesa Kodansha, responsable de publicar el manga original en 1982. Según adelanta The Hollywood Reporter, varias productoras independientes ya se están moviendo para intentar hacerse con la licencia, aunque esta vez el objetivo no sería entregarla a un gran estudio, sino a los creativos que presenten el proyecto más sólido y respetuoso con la obra de Otomo.

Estrenada en 1988, Akira fue la producción de animación más cara de su tiempo y un punto de inflexión para el cine japonés. Ambientada en el futurista Neo-Tokyo del año 2019, su historia —mezcla de ciberpunk, nihilismo y poder descontrolado— sigue siendo un referente estético y narrativo para generaciones de cineastas, desde The Matrix hasta Stranger Things.

El fracaso reiterado de su versión norteamericana no sorprende del todo: las adaptaciones de anime a imagen real atraviesan una edad dorada… pero de resultados desiguales. Hollywood ha probado suerte con títulos como Battle Angel: Alita, Ghost in the Shell, Saint Seiya, Cowboy Bebop, Yu Yu Hakusho o One Piece, esta última convertida en un éxito mundial para Netflix. La lista es casi infinita, y cada intento confirma lo mismo: trasladar la energía, la estética y la filosofía del anime al lenguaje del cine occidental es una empresa tan ambiciosa como impredecible. Por ahora, el Neo-Tokyo de Akira vuelve a dormir bajo el asfalto. Pero si algo enseña la historia de este proyecto es que, como su protagonista Tetsuo, nunca conviene darlo por muerto del todo.