Ryan Reynolds prepara el remake de ‘Un botín de 500.000 dólares’

Ryan Reynolds volverá a colaborar con Amazon MGM Studios en una nueva versión de Un botín de 500.000 dólares (Thunderbolt and Lightfoot, 1974), el debut como director de Michael Cimino y uno de los thrillers criminales más singulares de los setenta, protagonizado en su día por Clint Eastwood y Jeff Bridges —este último nominado al Óscar por su papel—. Reynolds producirá el proyecto a través de su sello Maximum Effort con la intención de protagonizarlo, mientras que Shane Reid, editor de Deadpool y Lobezno, debutará como director tras años vinculado a la posproducción de blockbusters. El propio Reynolds firma también el guion junto a Enzo Mileti y Scott Wilson, lo que sugiere un enfoque más personal y de tono híbrido respecto al original, mezcla de buddy movie, western crepuscular y cine de atracos con ironía amarga.

La película de Cimino seguía la alianza improbable entre el veterano ladrón John “Thunderbolt” Doherty y el joven delincuente Lightfoot, quienes emprendían la búsqueda de un botín escondido y supuestamente olvidado, mientras eran perseguidos por antiguos cómplices en busca de venganza. Con un final que se alejaba de la épica criminal para abrazar la tragedia americana, el film quedó como una obra de culto dentro del género, previa a El cazador y al regreso de Cimino como una de las voces más controvertidas, ambiciosas y poéticas del Nuevo Hollywood. El remake no ha revelado todavía tono, reparto ni calendario de producción, pero la participación autoral directa de Reynolds apunta a una reinterpretación con identidad propia más que a una actualización literal.

El actor atraviesa un momento de plena actividad con varios proyectos simultáneos, desde Animal Friends —comedia híbrida actualmente en posproducción— hasta Vengadores: El día del juicio final, donde volverá a encarnar a Deadpool dentro del nuevo entramado del MCU. Su agenda también incluye May Day, aún sin detalles oficiales. Y con un remake de Cimino en camino, la pregunta inevitable es si Reynolds aspira ahora no solo a la comedia irreverente, sino también a dejar su huella en el crimen americano cinematográfico.