‘Super Mario Bros.: La película’: El fenómeno que rompió la maldición de Nintendo ante el salto a la galaxia

Con el inminente estreno de ‘The Super Mario Galaxy Movie’ este próximo 1 de abril de 2026, es el momento perfecto para echar la vista atrás. Hace tres años, el mundo contenía el aliento: ¿podría Illumination y Nintendo borrar el estigma del live-action de 1993? La respuesta no solo fue un «sí» rotundo en taquilla (1.360 millones de dólares mediante), sino la creación de un nuevo estándar para las adaptaciones de videojuegos que hoy, ante su secuela galáctica, conviene analizar con perspectiva.

Pura fidelidad visual, narrativa esquelética

‘Super Mario Bros.: La película’ (2023) se presentó como una carta de amor vibrante y colorida. El trabajo de Aaron Horvath y Michael Jelenic fue, ante todo, un ejercicio de gestión de marca impecable. Desde las calles de Brooklyn hasta el Reino Champiñón, la factura técnica de Illumination demostró por qué son los reyes del entretenimiento familiar: texturas impecables, un diseño de personajes que respetaba al milímetro el legado de Miyamoto y una fluidez que recordaba a los mejores niveles de plataformas.

Sin embargo, el consenso crítico fue claro en su momento: la película era tan funcional como sencilla. Con una puntuación de 5.8/10 en Rotten Tomatoes, muchos señalaron que la trama era «tan esquelética como un Dry Bones». La narrativa sacrificó profundidad en favor de un ritmo endiablado de 92 minutos, donde los easter-eggs y las referencias —desde Mario Kart hasta Luigi’s Mansion— actuaban más como motor que como aderezo.

Un reparto que dividió y un Bowser que reinó

El «efecto Chris Pratt» generó ríos de tinta, pero en el visionado a largo plazo, su interpretación cumplió sin alardes. Quien realmente se llevó la corona fue Jack Black como Bowser. Su interpretación equilibró la amenaza con el patetismo cómico, regalándonos momentos icónicos como «Peaches», que elevó el interés de la cinta más allá del público infantil. Por otro lado, el giro de la Princesa Peach (Anya Taylor-Joy) hacia una líder activa y guerrera fue uno de los aciertos más celebrados, actualizando un rol que el cine del siglo XXI ya no podía permitir que fuera de «damisela en apuros».

¿Por qué sigue siendo relevante hoy?

A diferencia de joyas narrativas como ‘The Last of Us’, la película de Mario no buscó reinventar la rueda, sino trasladar la diversión pura del mando a la gran pantalla. Fue una «cinemática estirada», sí, pero una ejecutada con una devoción tal que resultó irresistible para el público (que le otorgó una «A» en CinemaScore).

Hoy, mientras nos preparamos para viajar a la galaxia en la secuela, esta primera entrega se siente como el tutorial necesario: estableció las reglas del universo, nos presentó a unos Mario y Luigi con corazón y demostró que Nintendo podía dominar Hollywood.

Veredicto Retro

‘Super Mario Bros.: La película’ no es una obra maestra del guion, pero es la película perfecta de Mario. Logró sacudirse décadas de fracasos y construir un Reino Champiñón vivo que ahora se nos queda pequeño. Esperamos que, en este nuevo viaje espacial que comienza el 1 de abril, la narrativa gane el peso que aquí faltó, manteniendo el mismo nivel de magia visual.

Lo mejor: La dirección artística, el Bowser de Jack Black y la capacidad de divertir a tres generaciones distintas a la vez. Lo peor: Un guion excesivamente plano y una dependencia masiva del fanservice para tapar huecos argumentales.