Después del éxito de Sinners y con el remake de The Thomas Crown Affair ya en marcha junto a Adria Arjona, Michael B. Jordan no levanta el pie del acelerador. Su próximo gran reto será convertir el universo táctico de Tom Clancy en cine de acción puro, con Rainbow Six, dirigida por Chad Stahelski, el responsable de John Wick.
La historia gira en torno a John Clark, un ex agente de operaciones encubiertas que lidera Rainbow, una unidad antiterrorista internacional secreta que se enfrenta a una conspiración global. Jordan ya interpretó al personaje en Sin Remordimientos (2021), y ahora lo retoma con una ambición mayor: construir una franquicia que combine la intensidad militar de los videojuegos con la fisicidad coreografiada del cine de Stahelski.
El director ha confirmado que el desarrollo “sigue en marcha” y que se están “tomando el tiempo necesario para hacerlo bien”, algo que en Hollywood suele ser sinónimo de inversión seria. Tras años de adaptaciones flojas del universo Clancy, esta podría ser la que mezcle la precisión táctica con espectáculo cinematográfico de alto nivel.
Jordan, además, atraviesa un momento dorado: su papel protagonista en Sinners lo consolidó como una de las caras más rentables del Hollywood actual, y su salto a la dirección con The Thomas Crown Affair confirma que su objetivo no es solo protagonizar la acción, sino controlarla.
Si todo sale según lo previsto, Rainbow Six podría ser el siguiente gran thriller militar del siglo XXI… y el primer intento serio de dar a Tom Clancy el músculo cinematográfico que su nombre lleva prometiendo desde los noventa.




