Después de conquistar Hollywood con Barbie, LuckyChap Entertainment —la productora de Margot Robbie— ha puesto el foco en dos proyectos destinados a convertirse en sus próximos fenómenos culturales: Los Sims y Monopoly. Dos marcas gigantes sin narrativa fija, que exigen una visión autoral para transformarlas en cine con carácter. Justo el terreno donde LuckyChap ha demostrado ser imbatible.
La adaptación de Los Sims es, probablemente, su proyecto más comentado. Con Kate Herron (Loki) como directora y coguionista, todo apunta a una sátira autoconsciente que jugará con la idea de unos Sims que empiezan a sospechar que sus vidas están controladas por una entidad superior: el jugador. Humor absurdo, crítica social y referencias para fans —desde piscinas sin escaleras hasta conversaciones en Simlish— marcan la dirección que se espera del film. Robbie podría aparecer, pero su rol clave está detrás de las cámaras, asegurando que el proyecto mantenga el tipo de discurso inteligente y juguetón que definió Barbie.
Más complicado ha sido el camino de Monopoly, uno de los proyectos más célebres del “infierno del desarrollo” de Hollywood. Durante quince años pasó por manos de Ridley Scott, Kevin Hart, varios estudios y múltiples reescrituras, sin que nadie lograra dar con la fórmula. Ahora, Lionsgate y Hasbro han apostado por LuckyChap para resucitarlo. La premisa actual rumoreada mezcla sátira económica y fantasía, centrándose en un hombre cuyo mundo empieza a fusionarse con el universo del juego. La esperanza es clara: si alguien puede convertir una marca abstracta en un blockbuster con mensaje, es la productora detrás del mayor éxito cultural reciente. Como complemento, LuckyChap sigue ampliando su imperio con proyectos como la precuela de Ocean’s Eleven y el remake de El ataque de la mujer de 50 pies con Tim Burton y Margot Robbie, pero son Los Sims y Monopoly los que podrían marcar su próxima revolución pop.




