Después de casi treinta años de reescrituras, cancelaciones y cambios de rumbo, Cliffhanger vuelve a agarrarse a la roca. El clásico de acción de 1993, protagonizado por Sylvester Stallone, regresa ahora como un reinicio liderado por Lily James, que ya rueda en Austria bajo la dirección de Jean-François Richet (Blood Father, Asalto al distrito 13).
El proyecto ha pasado por todas las fases imaginables: secuela ambientada en la presa Hoover, reboot juvenil producido por Neal H. Moritz, reinterpretación encabezada por una mujer, incluso un intento reciente de recuperar a Stallone como Gabe Walker con Ric Roman Waugh al mando. Ninguna versión llegó a despegar… hasta ahora.
La nueva película abandona por completo la continuidad del original y presenta una historia de supervivencia en alta montaña con elementos de suspense y espionaje, ajustada al tipo de thriller físico y elegante que Richet domina bien. El reparto incluye a Pierce Brosnan, Nell Tiger Free, Franz Rogowski, Shubham Saraf, Assaad Bouab, Suzy Bemba y Bruno Gouery, en una producción de StudioCanal y Rocket Science que aspira a relanzar la franquicia desde cero.
Aunque Stallone ya no forma parte del proyecto, el actor vive un momento de actividad intensa. Amazon prepara Samaritan 2, secuela del éxito de Prime Video, y rueda I Play Rocky, película sobre la creación del mítico boxeador que le cambió la vida, con Anthony Ippolito encarnando al joven Stallone. Son proyectos que, sin implicarlo directamente en Cliffhanger, mantienen viva su presencia en el imaginario de sus grandes sagas.
Con Lily James en cabeza, Richet tras la cámara y el rodaje ya en marcha, el renacimiento de Cliffhanger parece —por primera vez en décadas— una realidad sólida. Hollywood vuelve a asomarse al precipicio. Y esta vez, al menos, hay cuerda.




