‘La última noche con mi hermano’: El camión emocional de Alfredo Sanzol que no pide perdón

Hay obras de teatro que te entretienen y otras que, sencillamente, te pasan por encima. ‘La última noche con mi hermano’, lo nuevo de Alfredo Sanzol en el Teatro María Guerrero, pertenece al segundo grupo. Es un «camión emocional» que te embiste en la primera escena y te arrastra durante dos horas y veinte minutos de una intensidad que, avisamos, no es apta para todos los públicos.

La historia nace de un lugar dolorosamente real: una conversación de Sanzol con una amiga que acompañó a su hermano en su última noche de vida. A partir de ahí, el director del Centro Dramático Nacional construye un relato que desnuda a una familia navarra frente al abismo.

Nagore y Alberto: Aprender a morir (y a dejar ir)

La función no anda con rodeos. Nagore (una Nuria Mencía estratosférica que huele a premio) nos cuenta desde el minuto uno que está muerta. Tiene cáncer terminal y su hermano Alberto (Jesús Noguero) es incapaz de procesar que el final ha llegado.

Pero ojo, que aquí no solo se viene a llorar por la enfermedad. Sanzol aprovecha la reunión familiar para meter el dedo en el ojo de temas que escuecen:

  • Identidad y política: El debate sobre votar a Bildu y la sombra de la violencia de ETA aparecen en el salón de casa sin filtros.
  • Lazos de sangre: ¿Por qué hay hermanos que no pueden vivir separados y otros que no se hablan?
  • La grieta: Una escenografía potente donde una enorme fisura divide el escenario, recordándonos que incluso en las familias más rotas siempre hay un hueco para la fraternidad.

¿Merece la pena tanto dolor?

Es la pregunta que flota en el aire. La obra es dura, árida y por momentos asfixiante. No es el sitio al que irías para «desconectar» de una mala semana. De hecho, si estás pasando por un proceso de duelo o enfermedad familiar, quizás sea mejor que te des un paseo por el Retiro.

Sin embargo, si buscas teatro que te remueva las entrañas y te haga reflexionar sobre el sentido de la vida mientras todavía la tienes, es una cita obligatoria. El elenco (con Elisabet Gelabert y Cristóbal Suárez, entre otros) es de lo más sólido que se ha visto en Madrid este año.

Una obra necesaria que duele, pero que está llena de una vitalidad paradójica. Sanzol se desnuda como nunca en una propuesta que es, ante todo, un ejercicio de honestidad brutal.

Dónde: Teatro María Guerrero (Madrid). Cuándo: Hasta el 5 de abril.