El exorcista del Papa fue una de las sorpresas discretas de 2023: terror sobrenatural de catálogo, inspirado libremente en los escritos del padre Gabriele Amorth, con Russell Crowe pasándoselo en grande como el exorcista estrella del Vaticano. La película recaudó 77 millones de dólares en todo el mundo, suficientes para que Screen Gems activara una secuela apenas un mes después del estreno.
Ahora, con el visto bueno oficial desde mayo de 2024, El exorcista del Papa 2 sigue adelante, aunque sin confirmación formal del regreso de Crowe ni del resto del reparto. Lo único claro es que el estudio quiere convertir la saga en su nueva franquicia demoníaca: tono pulp, humor involuntario calculado y un protagonista que parece disfrutar más de su Vespa que de los rituales litúrgicos.
Mientras los productores perfilan la nueva entrega, Russell Crowe no ha parado. El actor vive un momento de hiperactividad profesional, saltando del terror al thriller y del thriller al MMA.
Su proyecto más inmediato es La Bestia que Hay en Mí, un drama deportivo ambientado en el circuito de artes marciales mixtas. La cinta, dirigida por Tyler Atkins y rodada en Bangkok durante un evento real de One Championship, cuenta con Crowe como protagonista y coguionista. El reparto incluye a Luke Hemsworth, Daniel MacPherson y un buen puñado de luchadores profesionales, además del debut cinematográfico de la cantante Amy Shark. Un trabajo físico, sudoroso y muy alejado del sotana-verso.
En paralelo, el actor rueda Bear Country, un thriller de acción dirigido por Derrick Borte y basado en la novela Strip de Thomas Perry. Crowe interpreta a un hombre que ve cómo su plan de retiro tranquilo se va al traste tras el robo de su establecimiento. El reparto se ha vuelto cada vez más llamativo: Nina Dobrev, Teresa Palmer, Kartiah Vergara, Aaron Paul, Luke Evans y hasta Daniel Zovatto (sí, el mismo que aparecía con Crowe en El exorcista del Papa). La producción se desarrolla en Queensland con apoyo del gobierno australiano.
Con varios proyectos ya en posproducción y otros en rodaje, Crowe encara uno de los periodos más prolíficos de su carrera reciente. Y todo apunta a que su retorno como el padre Amorth es cuestión de tiempo: pocas cosas dan tanto juego como un cura motorizado, sarcástico y dispuesto a soltar un “el demonio miente” mientras abre un portal al infierno.
Si El exorcista del Papa 2 mantiene ese espíritu de terror lúdico, Crowe podría tener entre manos otra de esas franquicias que, sin aspirar al prestigio, conquistan al público por pura personalidad.




