La séptima promoción de la Joven Compañía Nacional de Teatro Clásico (JNTC) ha debutado en el Teatro de la Comedia con El escondido y la tapada, una de las comedias de enredo más vibrantes de Calderón de la Barca. Bajo la dirección de Beatriz Argüello, quien imprime una energía física casi coreográfica gracias al trabajo de Andoni Larrabeiti, la pieza transforma un encargo real de 1636 en una reivindicación plenamente contemporánea. La versión de Carolina África es clave en este éxito: mantiene la agilidad del verso barroco pero afila el colmillo en la crítica a las rígidas normas del honor, situando a la mujer no como un trofeo, sino como el motor inteligente y libre que maneja los hilos de la trama.
La puesta en escena destaca por una escenografía funcional de Alessio Meloni, que recrea el Madrid de los Austrias con ingenio, permitiendo que el elenco de doce jóvenes actores despliegue un ritmo frenético de entradas, salidas y disfraces. Aunque el montaje hereda la inevitable efervescencia de los debutantes, brilla especialmente en las interpretaciones de Sam Arribas y un carismático Julio Montañana como el escudero Mosquito. Es una obra que renuncia a la densidad filosófica de otros textos calderonianos para abrazar el puro disfrute teatral, demostrando que el repertorio del Siglo de Oro, cuando se libera de la languidez, sigue siendo una experiencia irrepetible para el espectador actual.
Sinopsis: Don César regresa a Madrid tras un duelo ilegal y su amada, Celia, lo esconde en un cuarto secreto tras un espejo. La situación se complica cuando la casa es vendida a un tercero y el hermano de Celia regresa, obligando a César y a su criado, Mosquito, a permanecer encerrados mientras el hogar se convierte en un laberinto de enredos, disfraces y situaciones límite.
La obra está actualmente en cartel en el Teatro de la Comedia (Calle del Príncipe, Madrid)




