Hay películas que nacen para ganar el Oscar y otras que nacen para que te quedes dormido en el sofá un viernes por la noche con una sonrisa de satisfacción testosterónica. ‘War Machine’, lo nuevo de Patrick Hughes (Los mercenarios 3) para Netflix, pertenece orgullosamente a la segunda categoría. Es un «exploit» en toda regla que no pide permiso ni perdón por saquear el cadáver de los clásicos de los 80 para darnos 100 minutos de músculos, barro y chatarra espacial.
La premisa es tan sutil como un puñetazo de su protagonista: el Ranger 81 (Alan Ritchson), un armario empotrado con traumas de Afganistán, se está dejando la piel en el durísimo proceso de selección de los Rangers cuando, de repente, un mecha extraterrestre decide que el entrenamiento de tiro se convierta en una cacería real.

Ritchson: El heredero de Chuache
Si algo sostiene este invento es Alan Ritchson. El actor de Reacher ha encontrado su hábitat natural: personajes que hablan poco, pegan fuerte y llenan la pantalla con su sola presencia física. Aquí es, literalmente, una «máquina de guerra» humana que homenajea a aquel Arnold Schwarzenegger de Depredador.
Hughes, perro viejo en el cine de acción, sabe que no tiene el presupuesto de una superproducción de Hollywood, así que apuesta por el realismo físico. Los actores se mojan en rápidos de verdad, saltan por barrancos de verdad y solo dejan el CGI para el diseño del robot, que parece un descarte muy digno de un jefe final de Metal Gear.

Entre el homenaje y el «copy-paste»
El problema de War Machine no es su falta de originalidad —nadie viene aquí buscando a Shakespeare—, sino su pereza narrativa.
- La primera mitad es un calco de La chaqueta metálica sin la mala leche de Kubrick.
- La segunda es un remedo de Invasión a la Tierra con un guion que parece escrito por una IA que solo ha visto cine bélico de los domingos por la tarde.
- Ver a un actor de la talla de Dennis Quaid reducido a soltar cuatro frases de coronel enfadado es, cuanto menos, un desperdicio de talento alimenticio.

Conclusión: Entretenimiento de usar y tirar
War Machine es una película honesta: te da exactamente lo que promete el póster. Es acción analógica, ruidosa y predecible que se olvida a los cinco minutos de que aparecen los créditos, pero que cumple su función de escapismo algorítmico. Si buscas profundidad emocional, llama a otro número; si buscas ver a un tipo enorme reventar máquinas alienígenas mientras suena una banda sonora electrónica atronadora, dale al play.





