Superman Unlimited (1 al 6 USA): Kryptonita Para Todos— Dan Slott la convierte en un bazar de saldo

Hay una diferencia fundamental entre rescatar ideas del pasado y vaciar el trastero de la Edad de Plata en mitad del salón. Dan Slott, que conoce la mitología de Superman como pocos guionistas vivos, confunde aquí la arqueología con el síndrome de Diógenes creativo. Superman Unlimited arranca con una premisa potente y acaba convertido en un expositor de juguetes viejos al que se le van cayendo las piezas por el camino.

El arranque promete algo serio. Demasiado, incluso, para lo que vendrá después.

El Caldero: una gran idea que pide un cómic mejor

El concepto de El Caldero funciona. Un país que se enriquece gracias a un meteorito de kriptonita plantea por fin un conflicto que no se resuelve a puñetazos. La pregunta no es si Superman puede detener la amenaza, sino qué ocurre cuando su mayor debilidad se convierte en la base económica de un Estado soberano.

El presidente Castilho es, de largo, lo más interesante del arco. No es un villano de opereta, no lleva bigote ni se frota las manos. Es un político carismático, ambiguo, peligroso en su normalidad. La escena en la que rescata a un Superman moribundo es exactamente el tipo de imagen que este arco necesitaba: incómoda, contradictoria, cargada de tensión moral.

Durante dos números parece que Slott va a hablar de poder, dependencia y chantaje geopolítico con Superman en el centro. Parece.

Gotham llama y el cómic se va por el sumidero

Y entonces llega el desvío incomprensible. En mitad de un arco sobre kriptonita, radiación y amenazas globales, Superman Unlimited decide perder un número entero en Gotham con una trama de Batman–Superman Murciélago que parece escrita para rellenar calendario, no para contar nada.

Un suero de murciélago contagioso, un Superman transformado en criatura nocturna, peleas que no llevan a ningún sitio. No es que sea mala idea en abstracto, es que no pertenece a este cómic. No añade capas, no complica el conflicto, no desarrolla personajes. Simplemente frena la historia en seco y le quita peso a todo lo que venía construyéndose.

Cuando un arco sobre kriptonita se permite bromas de sábado por la mañana y “cosas que han pasado fuera de cámara”, el mensaje es claro: esto no va tan en serio como parecía.

Nostalgia como sustituto de guion

A partir de aquí, Slott se entrega sin pudor a su mayor debilidad: la nostalgia como motor narrativo. Vuelve el Supermóvil, ese tanque con puños que solo un fan incondicional de la Edad de Bronce puede defender sin ironía. Aparece el Modo Oro, una transformación con temporizador que hace a Superman inmune a la kriptonita verde durante 200 segundos.

Y con ello se rompe cualquier atisbo de coherencia interna.

La kriptonita pasa de ser letal a decorativa según convenga. Un día casi mata a Superman con una nimiedad, al siguiente sobrevive enterrado bajo toneladas de K verde porque toca avanzar página. La amenaza deja de ser una constante para convertirse en un accesorio de guion.

La tecnología kriptoniana funciona igual. Un minero aprende a usar cristal alienígena en minutos como si Krypton incluyera manual rápido de iniciación. Cuando todo se puede resolver con un botón nuevo, el conflicto deja de importar.

Rafael Albuquerque, exigido hasta el límite

Rafael Albuquerque sigue siendo un dibujante enorme, pero aquí se le nota forzado. Su trazo áspero funciona en las minas de El Caldero y en los ambientes sucios, pero se vuelve confuso en escenas de acción que necesitarían claridad. La entrada de otros artistas para completar números no ayuda: rompe la unidad visual de una serie que aspiraba a ser emblema editorial.

El resultado es irregular, como el propio guion.

Muchas piezas, ninguna estructura

Superman Unlimited quiere ser muchas cosas a la vez: nueva fortaleza, Jon Kent rejuvenecido, Daily Planet multimedia, secundarios recuperados, Jor-El con secretos. Todo está ahí, pero nada respira. No hay una columna vertebral clara que lo sostenga.

Y es una pena, porque cuando el cómic se centra en Castilho y en El Caldero, funciona. El problema es que Slott no confía en esa idea el tiempo suficiente como para dejarla crecer.

Veredicto: 🟡 IRREGULAR Y FRUSTRANTE

Superman Unlimited: Kryptonite Evermore es un cómic que empieza jugando en primera división y acaba comportándose como una caja de juguetes desordenada. Tiene una gran premisa, un antagonista interesante y un punto de partida contemporáneo, pero los entierra bajo relleno, fan service y soluciones de conveniencia.

No es un desastre. Tampoco es el cómic que prometía ser.

Si este era el título destinado a marcar el rumbo de Superman, de momento solo señala hacia atrás.