‘Song Sung Blue’: Hugh Jackman y Kate Hudson se ponen la peluca de Neil Diamond en un drama que suena a gloria y huele a laca

A Hollywood le pasa con los biopics musicales lo que a ese cuñado que solo sabe cantar una canción en el karaoke: no sabe cuándo parar. Sin embargo, ‘Song Sung Blue: Canción para dos’ tiene un giro que la hace, como poco, curiosa. No es la vida de Neil Diamond (aunque su sombra sea alargada y su peluquín eterno), sino la historia de Mike y Claire Sardina, un matrimonio de Milwaukee que decidió que la mejor forma de sobrevivir a las bofetadas de la vida era enfundarse en lentejuelas y rendir tributo al profeta de Sweet Caroline.

Dos estrellas de primera para un tributo de segunda

Lo primero que hay que decir es que, si esta película no se estrella contra el muro del telefilme de sobremesa, es por su pareja protagonista. Hugh Jackman y Kate Hudson derrochan una química tan eléctrica que casi te hace olvidar que estás viendo una historia de «perdedores» en restaurantes tailandeses.

  • Jackman está vibrante, pasando del entusiasmo maníaco del showman a la vulnerabilidad del exalcohólico que se aferra al micro para no caer en el vaso.
  • Hudson, por su parte, se marca un «revelación tardía» que huele a nominación al Oscar. Su Claire es pura ternura y garra, recordándonos que cuando le dan material de calidad, es capaz de comerse la pantalla (y a Jackman de paso).

Un ‘crowd-pleaser’ que no inventa la pólvora (ni lo pretende)

Craig Brewer, el tipo que nos trajo el remake de Footloose y Yo soy Dolemite, demuestra que sabe manejar el ritmo. La película es una ‘feel-good movie’ de manual: tiene su dosis de drama sentimentaloide, sus momentos de «prohibido no mover el pie» y ese aroma nostálgico que hará las delicias de cualquier boomer que se precie.

Sin embargo, en dispararte.com nos gusta rascar la superficie. Y bajo el brillo de las lentejuelas, hay costuras que aprietan:

  1. Tono inestable: A veces no sabe si quiere ser una comedia de enredo al estilo Christopher Guest o un drama de superación personal que te rompa el corazón a lo Million Dollar Baby. Esa lucha entre la tragedia y la purpurina hace que la fluidez se resienta en sus dos horas de metraje.
  2. Guion convencional: A pesar de tener momentos alucinantes (¡ese cameo de Eddie Vedder es historia del cine!), la estructura es la de siempre: ascenso, caída y redención. Es efectiva, sí, pero se siente como una versión «cover» de otras películas que ya hemos visto mil veces.

¿Merece la pena el viaje a Milwaukee?

Definitivamente sí, pero con condiciones. ‘Song Sung Blue’ es una «película tributo» en todos los sentidos: dignifica el arte de la imitación y nos recuerda que nunca es tarde para brillar, aunque sea bajo un foco de 20 vatios en un bar de moteros.

No es una obra maestra que vaya a cambiar la historia del cine, pero es un triunfo vital que te deja con buen cuerpo y las canciones de Diamond taladrándote la cabeza (para bien o para mal). Es honesta, es artesanal y tiene a dos actores en estado de gracia que elevan un material que, en otras manos, habría sido pura bisutería.

Lo mejor: La química entre Jackman y Hudson y la reivindicación del «perdedor» con sueños grandes. Lo peor: Un guion que no arriesga y que a veces se pasa de frenada con el azúcar.