Entre el ‘Check-in’ y el cadáver en la bañera. ‘Si es martes, es asesinato’: Un Cluedo castizo con fado

España, 2026: un grupo de turistas con más secretos que maletas aterriza en una Lisboa que, en lugar de pasteles de Belem, les regala un muerto en un hotel de mala muerte. ‘Si es martes, es asesinato’ aterriza en Disney+ no como el hermano pobre de Solo asesinatos en el edificio, sino como una gincana de sospechosos que cambia el glamour neoyorquino por el costumbrismo más nuestro y una buena dosis de ironía.

Cuatro «friki-detectives» en busca de la verdad

La serie se sostiene sobre un cuarteto improbable unido por el vicio al true crime. Inma Cuesta, Álex García, Ana Wagener y el joven Biel Montoro (la gran revelación como el cerebro asocial del grupo) cargan con el peso de una investigación que parece más una apuesta de bar que un proceso policial. No son mentes brillantes, son gente que ha leído demasiadas novelas de Agatha Christie y cree que eso les da placa de detective.

Es refrescante ver cómo la serie se ríe de las propias convenciones del género mientras nos sumerge en los traumas de sus protagonistas. Aquí el misterio no es solo quién mató al turista, sino por qué esta tropa ha acabado compartiendo autobús hacia el desastre.

Lisboa: Un quinto protagonista con mucha melancolía

Lo que eleva la propuesta es el uso de la capital portuguesa. No es un simple croma; la ciudad condiciona el ritmo. Desde los hoteles laberínticos hasta el aire decadente de sus calles, la dirección de Salvador Calvo y Abigail Schaaff integra el entorno en la narrativa. La serie sabe jugar con el contraste: el humor afilado de la guía turística (una enorme Carmen Ruiz) contra la atmósfera enrarecida de una ciudad que parece esconder un secreto en cada azulejo.

¿Homenaje o fotocopia?

El gran dilema que sobrevolaba la serie era la comparación con la obra de Steve Martin. Sin embargo, Vila se desmarca rápido: donde la americana es una comedia de situación sofisticada, la española es un drama humano con chistes de retranca. Es más orgánica, más de «tierra de nadie», y aunque a veces algunas subtramas se sienten metidas con calzador para rellenar los siete episodios, la química del reparto salva los muebles.

Conclusión

‘Si es martes, es asesinato’ funciona porque sabe que el espectador español disfruta tanto de un buen misterio como de ver a un grupo de desconocidos sacándose los trapos sucios. No reinventa la pólvora del whodunit, pero ofrece un entretenimiento ágil, con una factura visual impecable y un reparto que se lo pasa en grande. Ideal para devorar un fin de semana y quedarte con ganas de saber dónde será la siguiente parada del tour.

  • Lo mejor: La química del cuarteto protagonista y el uso de Lisboa como un personaje hostil y bello a la vez.
  • Lo peor: Algunos giros finales se sienten menos arriesgados de lo que la tensión previa prometía.