A veces, las decisiones de las grandes editoriales parecen tomadas en una cámara de vacío. Cerrar una etapa que funcionaba con precisión quirúrgica para relanzar la cabecera con un nuevo número #1 —impulsado por la inercia promocional del estreno cinematográfico de Los Cuatro Fantásticos: Primeros Pasos— suele ser una maniobra pensada más para el Excel que para el lector. Si, además, ese supuesto “punto de entrada” te arroja directamente al corazón del crossover One World Under Doom, el resultado roza la paradoja: quieres atraer a nuevos lectores y les entregas un cómic que parece exigir un máster previo en continuidad Marvel.
Y, sin embargo, Ryan North y Humberto Ramos consiguen algo poco habitual: convertir una imposición de marketing en una virtud narrativa, tal y como demuestra el primer TPB recopilatorio del presente volumen, con los cinco primeros tebeos USA.
La primera aventura, que abarca los tres primeros números de Save Everyone lanzan literalmente al cuarteto por la línea temporal, separándolos en distintas épocas como consecuencia de un enfrentamiento con el Doctor Doom. No es solo un recurso espectacular: es un mecanismo dramático que permite a North diseccionar a la familia por separado. Johnny Storm aprende a sobrevivir en un pasado hostil sin oxígeno; Sue Storm demuestra, en un futuro colapsado, que siempre ha sido la mente estratégica del grupo; y Reed Richards enfrenta el peor de sus miedos, no como científico, sino como padre incapaz de proteger a los suyos. Bueno… y también tenemos a Ben Grimm, la Cosa, enfrentándose a gigantescos dinosaurios, claro. Eso siempre mola.
Aquí, Doom no es solo el antagonista de turno. Funciona como punto de inflexión conceptual. La “Piedra Eterna” y el juego temporal no buscan reescribir el canon, sino ponerlo bajo presión. Lo que podría haber sido un caos de continuidad se transforma en un estudio de personajes donde la única constante física es la familia. No importa en qué siglo estén: los Cuatro Fantásticos solo funcionan cuando piensan como un todo.
Tras ese arranque de ciencia-ficción especulativa y alto voltaje, el tomo toma una decisión inesperada —y muy valiente—: frena. En lugar de estirar la amenaza hasta el agotamiento, Save Everyone gira hacia lo episódico y encuentra ahí su verdadero corazón.
El número #4 se centra en Alicia Masters y construye un pequeño relato de terror doméstico, donde la amenaza no viene de la Zona Negativa, sino del propio hogar. Es una historia silenciosa, inquietante, que recuerda que el universo de los FF también se juega en espacios íntimos. El #5, en cambio, cambia radicalmente de registro y convierte a Sue en una suerte de detective improvisada, obligada a resolver un asesinato con la Gata Negra como principal sospechosa. Lo que empieza como un misterio clásico termina derivando en una noche absurda y deliciosa en Las Vegas, confirmando algo que esta etapa entiende muy bien: la elasticidad tonal también es parte del ADN del grupo.
Puede parecer que esta estructura no “empuja” el gran tablero de Marvel, pero ahí está precisamente su triunfo. En una industria saturada de arcos hinchados artificialmente para su recopilación en tomo, encontrarse con historias que empiezan y terminan, centradas en la caracterización, el ingenio y la química entre personajes, resulta casi revolucionario. No necesitas haberte leído cinco años de continuidad para disfrutar de la dinámica entre Ben y Alicia, ni para entender por qué Sue Storm es, probablemente, el miembro más interesante del cuarteto.
Visualmente, Humberto Ramos juega en casa. Su estilo, a menudo divisivo por sus proporciones exageradas, encaja aquí como un guante con la elasticidad imposible de Reed Richards y con el tono ligeramente cartoon de las historias más ligeras. Si bien sus rostros femeninos siguen siendo su punto más irregular, la energía que imprime a cada página es innegable. El color de Edgar Delgado termina de envolver el conjunto con esa sensación tan difícil de lograr: la de estar leyendo un clásico moderno.
Save Everyone no es un relanzamiento perfecto, pero sí uno con alma. Bajo decisiones de despacho y eventos editoriales, Ryan North ha construido algo mucho más valioso que un simple punto de entrada: un cómic que recuerda por qué los Cuatro Fantásticos no son solo superhéroes, sino una familia.
VEREDICTO: 🟢 MUY RECOMENDABLE
Ingenio científico, corazón familiar y episodios con identidad propia. Así sí.




