Si esperabas ver a Hal Jordan volando con un anillo, construyendo puños gigantes y recitando juramentos heroicos, te has equivocado de cómic. Without Fear, el primer volumen de Absolute Green Lantern firmado por Al Ewing y Jahnoy Lindsay, es una historia de terror. Un relato de habitación cerrada a escala municipal que bebe tanto de Bajo la cúpula de Stephen King como de la lógica de ascensión espiritual de Dragon Ball Z.
Una Nevada convertida en matadero
La historia arranca con una imagen potente: una cúpula de energía verde aplasta el pequeño pueblo de Evergreen, Nevada. Dentro quedan atrapados Jo Mullein, Hal Jordan, John Stewart y Guy Gardner. No han sido elegidos por su valentía: son cobayas bajo el juicio de un Abin Sur que aquí se presenta como una deidad vengativa, más cerca de Lovecraft que de la mitología clásica de los Green Lantern.
El giro de Ewing es tan brillante como incómodo: Hal Jordan, el héroe por antonomasia, se convierte en una suerte de Mano Negra primigenia, un paria infectado por una oscuridad que devora todo lo que toca. Da miedo. Funciona. Y, al mismo tiempo, desplaza el foco narrativo: Jo Mullein, teórica protagonista, pasa gran parte del tomo observando cómo el mundo se descompone a su alrededor sin poder intervenir de verdad.
Estética manga: ¿acierto o exceso de manpu?
Aquí es donde Without Fear empieza a polarizar. El estilo de Lindsay bebe abiertamente del manga y el anime. Si conectas con Akira, Dragon Ball o incluso Mortal Kombat, disfrutarás del diseño de criaturas, del gore estilizado y de la fisicidad exagerada.
Pero para un lector de cómic americano más tradicional, el abuso de recursos expresivos del manga —sudor exagerado, gesticulación extrema, códigos manpu— puede romper la atmósfera. Hay escenas que deberían resultar opresivas y acaban rozando el melodrama adolescente o el webtoon genérico. No siempre casa bien con el terror que Ewing intenta construir.
Demasiadas luces para tan poca linterna
El mayor problema del volumen es el ritmo. La primera mitad funciona como un misterio de horror cósmico notable, pero la segunda se convierte en un aluvión de exposición. Ewing tiene tanta prisa por explicarnos su nuevo Espectro de Iluminación —sustituyendo los colores emocionales por niveles de ascensión espiritual— que satura la narración con conceptos, secundarios y subtramas: Héctor Hammond, agentes gubernamentales, ex-parejas y explicaciones metafísicas que diluyen el núcleo emocional.
El resultado es familiar: personajes flotando en un vacío negro mientras alguien explica la cosmología del universo. Es el mal clásico del exceso de worldbuilding: mucho mapa, poca carretera recorrida.
Ambición sin red
Without Fear es, probablemente, el título más arriesgado de la línea Absolute hasta ahora. Ewing transforma una franquicia de policías espaciales en una de dioses castigadores, juicio moral y trascendencia espiritual. Es fascinante, incómoda y visualmente muy divisiva.
Pero también es un cómic que parece más interesado en sentar cátedra cósmica que en dejar respirar a sus personajes. Cuando acierta, deslumbra. Cuando se excede, asfixia.
VEREDICTO: 🟡 AMBICIOSA, PERO IRREGULAR
Ideas potentes, atmósfera inquietante y un planteamiento radical… lastrado por exceso de exposición y una estética que no siempre juega a favor.




