A veces nos aferramos a los recuerdos como si fueran un clavo ardiendo, aunque la casa se esté cayendo a trozos. De eso sabe mucho Carmen Conesa, que se sube a las tablas del Teatro Fernán Gómez para protagonizar El jardín de los cerezos, la obra póstuma de Antón Chéjov que, 122 años después, sigue dándonos donde más nos duele.
La actriz interpreta a Liuba, una aristócrata que regresa a su finca familiar para descubrir que su paraíso —un hermoso huerto de cerezos— está a punto de ser subastado. ¿Su problema? Que prefiere hundirse con el barco antes que aceptar que el mundo que conocía ya no existe.
«Nadie nos enseña a soltar»
Para Conesa, este personaje es un espejo de nuestra propia incapacidad para evolucionar. «Estamos poco educados en aceptar que todo va a cambiar», reflexiona la actriz. Y es que, aunque Liuba viva en la Rusia del siglo XIX, su miedo es el nuestro: el de la incertidumbre y la pérdida de las raíces.
La conexión de Carmen con la obra va más allá del guion. La actriz confiesa sentir esa misma melancolía al recordar la casa que su padre construyó con sus manos y que ya no existe. «Es el recuerdo del pasado que ya nunca volverá», afirma, recordándonos que todos tenemos nuestro propio «jardín» que proteger (o dejar ir).
Mucho más que teatro: Un grito por la España vaciada
El montaje, dirigido por Juan Carlos Pérez de la Fuente, no viene solo. El teatro ha organizado una serie de actividades paralelas que conectan el drama ruso con una realidad muy nuestra: la España vaciada.
Desde el 27 de febrero hasta el 27 de marzo, el Fernán Gómez se convierte en un hervidero de cultura rural y contemporánea:
- Música insólita: El dúo Fetén Fetén hará magia con serruchos y violines trompeta (27 de febrero).
- Folclore manchego: La artista Karmento presentará su cortometraje ‘Me dio pelusa’ y ofrecerá un acústico (13 de marzo).
- Sonidos del Pirineo: El músico Idoipe nos llevará de viaje por los paisajes sonoros del norte (19 de marzo).
- Poesía y raíz: El colectivo palentino El Naán cerrará el ciclo con sonidos ancestrales sobre el derrumbe del mundo rural (27 de marzo).
Chéjov: ¿El primer ecologista?
Si pensabas que Chéjov solo escribía sobre gente triste tomando té, te equivocas. El ciclo incluye un seminario que analiza su faceta como «dramaturgo ecologista», explorando su obsesión por la desaparición de los bosques. Un tema que, en pleno 2026, suena más actual que nunca.
¡Apunta! El jardín de los cerezos estará en la Sala Guirau hasta el 12 de abril. Si quieres ver a una Carmen Conesa magistral liderando un elenco de 13 actores en una encrucijada vital, ya estás tardando en pillar tu entrada.




