C.O.R.T.: Children of the Round Table — La aventura “para todos” que DC casi no publica ya

Hay un dato que condiciona la lectura de C.O.R.T. desde el minuto uno: no es “un cómic juvenil que los adultos también pueden disfrutar”, sino un cómic deliberadamente “E for Everyone” en una de las dos grandes editoriales, hoy obsesionadas con la segmentación, el evento y el reboot perpetuo. Y, en ese sentido, el simple hecho de que exista ya es noticia: una miniserie de seis números escrita por Tom Taylor y dibujada por Daniele Di Nicuolo, publicada entre septiembre de 2025 y febrero de 2026, con la clara intención de funcionar como puerta de entrada y como producto “regalable”.

La premisa es tan limpia que da rabia que no sea más común: siete chavales (y un perro) reciben armas místicas vinculadas a Camelot, Excalibur habla (y ejerce de ancla), y el grupo hereda el marrón cósmico de resistir a Mordred. Es Power Rangers con mitología artúrica, pero narrado con la cadencia de “dibujos animados de sábado por la mañana”: ritmo rápido, humor visual, conflictos familiares sencillos y un peligro medido para que el lector joven sienta amenaza sin que el tebeo se vuelva áspero.

Y aquí llega el primer acierto real: Taylor entiende el encargo. No intenta colarte “su Tom Taylor serio” disfrazado de juvenil. Hace lo contrario: escribe con economía, avanza siempre hacia el siguiente set piece y usa la mitología como gasolina, no como temario. El cómic, sobre todo en lectura ya completa, se percibe como una cosa muy concreta: un viaje de iniciación donde el heroísmo no nace de la épica, sino de aprender a coordinarse, confiar y tomar decisiones bajo presión. El entrenamiento en Camelot (cuando por fin se detienen, respiran y convierten la dinámica de “equipo de patio” en equipo de combate) es donde la serie encuentra su forma más natural.

El segundo gran acierto es Di Nicuolo. Su dibujo es literalmente el “gancho” que necesitaba un proyecto así: una mezcla de manga ligero, cartoon televisivo y comedia gestual que convierte cualquier escena doméstica (bingo con la abuela, piques de fútbol, discusiones entre amigos) en un gag potencial, y cualquier escena de acción en una coreografía legible y divertida. No es “arte bonito” para coleccionista; es arte funcional para que un lector joven entienda todo sin esfuerzo y un lector veterano no se aburra. Y cuando llega el clímax en la Casa Blanca, esa fluidez tipo anime se nota especialmente: dos páginas de impacto, armas con personalidad y un villano “objeto” (la vaina de Mordred) con diseño realmente icónico.

Ahora bien: vista en conjunto, C.O.R.T. también revela su mayor limitación, y es exactamente la que se intuía ya en el arranque. Son demasiados niños para solo seis números. La serie apuesta por un reparto coral (porque el género lo pide), pero la estructura real termina siendo “Fel + Connor” durante gran parte del metraje, con el resto orbitando como arquetipos con nombre. Hay momentos de reparto, sí, pero llegan tarde, y eso hace que algunos golpes emocionales funcionen más por mecánica (la “escena que toca”) que por acumulación dramática.

Y luego está el gran giro “presidencial”. Como decisión pop, es divertidísima: el tipo de revelación que un chaval comenta al día siguiente en el cole. Como decisión adulta… chirría. La serie te pide aceptar demasiado rápido que el padre de Fel sea el presidente, que el entorno de seguridad sea prácticamente decorado y que la corrupción por Mordred explique cualquier agujero logístico. Funciona en clave cartoon, pero le resta pegada al drama que la propia historia insinuaba: la corrupción debería doler más si quieres que el duelo familiar sea algo más que un boss final con lazos de sangre.

Dicho esto, sería injusto medirla con la vara del cómic “para adultos” cuando el propio tebeo no pretende jugar esa liga. En su campo, C.O.R.T. gana por KO: es una miniserie compacta, muy legible, con identidad visual y con una vocación de “primer cómic” clarísima, algo que DC no suele priorizar fuera de licencias y spin-offs. Y además deja un cierre con sensación de “esto podría seguir” sin depender del truco barato del evento.

VEREDICTO: 🟡 MUY RECOMENDABLE (EN SU TERRENO)
Un all-ages con corazón, acción clara y un arte que lo levanta todo. Le pesa el reparto sobredimensionado y un clímax que, si lo miras con lupa adulta, hace aguas. Pero como puerta de entrada y como cómic familiar, cumple de sobra y, en el panorama actual, eso ya es casi heroicidad.