El relanzamiento ‘Next Level’ de DC Comics para este 2026 sigue dejando titulares potentes, y el último afecta directamente al corazón de la Bat-familia. Barbara Gordon, que ha ostentado mantos tan icónicos como el de Batgirl u Oracle, se enfrenta ahora a su reto más terrenal y peligroso en ‘Barbara Gordon: Breakout’. En esta miniserie de cinco números, no la veremos patrullando tejados ni hackeando satélites, sino intentando sobrevivir como una presa más en la nueva prisión de alta seguridad de Gotham.
La trama nos sitúa en un escenario asfixiante: Vandal Savage, convertido ahora en comisario de policía de la ciudad, ha arrestado a Barbara bajo los cargos de complicidad y encubrimiento de Batman y sus aliados. Para retenerla, Savage estrena la prisión Supermax, un centro diseñado específicamente para neutralizar a individuos con habilidades especiales o intelectos superiores. Según la descripción oficial de DC, la serie es un thriller psicológico donde Barbara carece de su tecnología habitual y debe depender únicamente de su ingenio para no ser devorada por un entorno donde guardias y criminales son igual de letales.
Detrás de esta propuesta se encuentra un equipo creativo que ya ha demostrado su química en Detective Comics: la guionista Mariko Tamaki y el dibujante Amancay Nahelpan. El tono promete ser crudo y centrado en la resistencia física y mental de la protagonista. Para los completistas, el número 1 contará con una portada principal de Karl Kerschl y variantes de artistas de la talla de Yanick Paquette y David Nakayama.
El guiño al «Supermax» perdido de Green Arrow
Un detalle que no ha pasado desapercibido para los fans más veteranos es el nombre de la prisión. El concepto de «Supermax» rescata una de las leyendas urbanas más famosas de las adaptaciones de DC: el proyecto cinematográfico ‘Green Arrow: Escape from Super Max’.
Aquel guion de 2008, escrito por David Goyer y Justin Marks, planteaba una premisa similar —Oliver Queen incriminado por un asesinato y encerrado en una cárcel para metahumanos— que nunca llegó a ver la luz. Marks describía la prisión no solo como un edificio, sino como un personaje con «superpoderes» capaz de neutralizar a villanos de la talla del Joker o Lex Luthor. Casi dos décadas después, DC recupera esa idea de arquitectura carcelaria imposible para poner a prueba a Barbara Gordon.




