Hay una delgada línea entre un misterio bien construido y tratar al lector como si no hubiera abierto un cómic en los últimos diez años. Al Ewing, que suele ser un arquitecto de la continuidad, nos entrega en All-New Venom un «quién es quién» que estira un chicle que se queda sin sabor a los dos números. Lo que debería haber sido la última página del primer número se dilata durante cinco entregas de pura paja narrativa para terminar en una revelación que, más que sorpresa, provoca un suspiro de agotamiento.
Un carrusel de sospechosos para rellenar páginas
La premisa es un «Cluedo» con cuatro candidatos que no se sostienen por ningún lado. Ver a Luke Cage, Robbie Robertson, Madame Masque y Rick Jones sentados alrededor de una mesa durante tres o cuatro páginas en cada número, acusándose de ser el nuevo simbionte dorado, no es tensión; es relleno.
Seamos serios: nadie en su sano juicio pensó que Luke Cage iba a dejar la alcaldía para volver a ser un vigilante con lengua bífida. ¿Y Robbie Robertson? Poner al editor del Daily Bugle como candidato es como poner a Julio Iglesias: una ocurrencia que roza el insulto a la inteligencia del lector. El guion se esfuerza tanto en que creas que es Rick Jones que, por pura lógica de «sorpresa barata», acabas sabiendo que no lo es.
El «culebrón» que no cesa: Mary Jane y el factor Paul
Y llegamos al elefante en la habitación. Si ya es difícil digerir que Mary Jane Watson siga atrapada en esa dinámica con Paul (el personaje que ha conseguido que el fandom arácnido esté de acuerdo en algo: no lo queremos), y que encima ejerza de Jackpot, ahora Marvel decide que sea la nueva portadora de Venom.
Es un giro que busca el impacto fácil pero que ignora el peso emocional. MJ portando el simbionte que arruinó la vida de su ex, Peter Parker, debería ser algo traumático o, al menos, significativo. Aquí parece simplemente otra capa de pintura para un personaje que Marvel no sabe dónde ubicar. Si Todd McFarlane viera lo que han hecho con su criatura… bueno, sigue vivo, pero seguramente se esté replanteando muchas cosas.
Lo único que se salva: El dibujo de Carlos Gómez
Es una lástima que el arte de Carlos Gómez esté al servicio de una historia tan plana. Su Venom es dinámico, el uso de las habilidades del simbionte es visualmente imaginativo (ese momento «Looney Tunes» de tragarse una bomba) y el color de Frank D’Armata hace que el traje dorado luzca de lujo. Visualmente es un cómic de 9, pero narrativamente es un ejercicio de descompresión desesperante.
Veredicto: 🔴 PRESCINDIBLE Y DECEPCIONANTE
All-New Venom es una decepción que se apoya en un misterio artificial para ocultar una falta de ideas alarmante. Cinco números para una revelación que genera más pereza que entusiasmo.
Lo mejor: El arte de Carlos Gómez y la estética dorada del traje. Lo peor: Una manipulación torticera del lector, diálogos de relleno y un giro final que solo complica más el ya maltrecho ecosistema de secundarios de Spider-Man.




