Lobos solitarios y clones de saldo — Crítica de The New Avengers (#1–#8)

Escribo esto cuando han salido al mercado los ocho primeros números de un título que, claramente, nació para aprovechar el boom del estreno de la película de los Thunderbolts*… y que, pasado el mismo, parece que será cancelado cuando llegue a la decena. Marvel nos ha entregado un «carpe diem» editorial: una serie enérgica, sexy y brutal que, sabiéndose efímera, no ha pedido permiso para romper platos.

Sam Humphries y Ton Lima no nos ofrecen a los Vengadores de la torre reluciente. Olvidaos de los discursos morales. Esto es una unidad de operaciones encubiertas formada por gente que, en una cena normal, acabaría apuñalándose: Bucky Barnes, Black Widow, Namor, Wolverine (Laura Kinney), Clea y… Carnage. Sí, la mezcla es tan caótica como suena, y ahí reside su mayor triunfo.

Los Killuminati: Terror corporal y nostalgia retorcida

El gran acierto de este arco es la amenaza. Los Killuminati —clones retorcidos de los Illuminati creados por el Chacal— no son solo villanos con poderes; son piezas de horror corporal que ponen a prueba la cordura del equipo. Desde un Ouroboros (clon de Reed Richards) que convierte a la gente en mutaciones cósmicas en Nuevo México, hasta ese Iron Apex que destila la arrogancia de Stark sin el freno de la ética.

Humphries utiliza a estos clones para que nuestros protagonistas se miren en un espejo deformante. La serie brilla especialmente en el número 7 y 8, donde la trama deja de ser un «pim-pam-pum» de acción para meterse en el terreno de la paranoia psicológica: ¿Es la Natasha que lidera el equipo la auténtica, o solo otro clon del Chacal?

Sexo, vulnerabilidad y maquetación europea

El arte de Ton Lima y los colores de Rain Beredo son, sencillamente, de otra liga. Lima tiene un estilo detallado, casi deudor del cómic europeo, que se recrea tanto en la musculatura de Namor como en los encajes de un camisón.

  • La química Bucky/Nat: El número 8 es el corazón del tomo. Ver a los dos superespías más letales de Marvel interrogándose en ropa interior, despojados de sus uniformes, añade una capa de vulnerabilidad que rara vez vemos en el género.
  • La disfunción como motor: La serie entiende que ver a Clea siendo sarcástica mientras Namor suelta puñetazos de soberbia es mucho más divertido que ver a un equipo compenetrado desde el minuto uno.

Crónica de una cancelación anunciada

Es una lástima que el mercado no siempre premie la personalidad. The New Avengers ha funcionado como un thriller de espionaje con esteroides, con un ritmo frenético que te hace sentir que cada número vale lo que cuesta. Sin embargo, la sensación de ser una serie «periférica» ha pesado demasiado.

La trama de Nat siendo controlada mentalmente (o no) y la infiltración de un Carnage cada vez más hambriento en la base de Namibia nos dejan en un cliffhanger que huele a despedida precipitada. Si finalmente cierra en el número 10, nos quedará una nota al pie de página vibrante, pero insuficiente para lo que estos personajes podrían haber dado de sí.

VEREDICTO: 🟢 MUY RECOMENDABLE

Diversión caótica, un dibujo espectacular y la prueba de que Black Widow y el Soldado del Invierno siguen siendo la pareja con más química de Marvel.