‘Los hermanos demolición’: Momoa y Bautista destrozan Hawái en un festín de acción, ‘viejuna’ y necesaria

¿Qué pasa cuando juntas a Aquaman y Drax en una isla paradisíaca? Pues que no queda piedra sobre piedra. ‘Los hermanos demolición’ (The Wrecking Crew) ha aterrizado en Prime Video y, contra todo pronóstico, no es solo otra película de tíos musculosos dándose golpes; es una carta de amor al cine de acción de Shane Black (Arma Letal), con un toque de terapia familiar que le sienta sorprendentemente bien.

Dos armarios empotrados en el paraíso

La premisa es sencilla, de esas que se escriben en una servilleta pero funcionan como un reloj suizo: James (Dave Bautista), un SEAL de la Marina más recto que un mástil, y Jonny (Jason Momoa), un policía de Oklahoma que parece un extra de un concierto de Lynyrd Skynyrd, son medio hermanos que llevan veinte años sin hablarse. La muerte de su padre los reúne en Hawái, donde descubren que el «atropello y fuga» del viejo Walter era en realidad una conspiración inmobiliaria que implica a la Yakuza y a un gobernador corrupto.

Lo mejor de la cinta no son los tiroteos (que los hay, y muy bien coreografiados), sino el choque de personalidades. Mientras que el James de Bautista es la disciplina personificada (con mujer psicóloga incluida para diagnosticar sus traumas), el Jonny de Momoa es un caos andante con lavalava que despacha ninjas mientras se termina una cerveza.

Más que simples músculos

Ángel Manuel Soto (Blue Beetle) demuestra que tiene mano para rodar acción con identidad. Hay un homenaje descarado a Oldboy en un pasillo y persecuciones en autopista con helicópteros que te hacen olvidar que estás viendo una película directa a streaming. Pero ojo, que entre diente roto y diente roto, el guion de Jonathan Tropper se atreve a ponerse serio.

La escena en la que ambos hermanos se sientan en la acera, ensangrentados y magullados, para hablar de su dolor compartido, es probablemente lo más honesto que han hecho estos dos actores en años. Es ese punto «post-terapia» de los años 2020 que eleva la película por encima del simple cine de «camisetas sin mangas».

Un reparto que sabe a dónde viene

Mención especial para Claes Bang, que interpreta al villano Marcus Robichaux con una crueldad aristocrática y un moño que ya te da ganas de pegarle. Y por supuesto, ver a secundarios de lujo como Temuera Morrison o un Stephen Root que parece nacido para el papel de capitán de policía gruñón, termina de redondear el conjunto.

Conclusión: ‘Los hermanos demolición’ no va a ganar un Oscar, ni falta que le hace. Es una comedia de acción vigorosa, cínica a ratos y profundamente entretenida. Si echabas de menos las películas donde los coches explotan por nada y los hermanos se reconcilian a base de bofetadas, esta es tu película del mes.