La historia del cine de aventuras está a punto de cerrar un círculo. Según avanzan medios como THR y Variety, Universal Pictures ultima las negociaciones para reunir a Brendan Fraser y Rachel Weisz en una nueva entrega de La momia, que supondría el regreso de Rick O’Connell y Evelyn Carnahan más de dos décadas después de sus andanzas originales.
El proyecto, dirigido por Tyler Gillett y Matt Bettinelli-Olpin (Scream VI, Abigail), aspira a ser una secuela directa de las dos películas firmadas por Stephen Sommers en 1999 y 2001, ignorando aquella tercera parte —La tumba del emperador Dragón— que intentó continuar sin Weisz y acabó enterrando la saga bajo su propio CGI. El guion corre a cargo de David Coggeshall (Plan en familia), con los productores de Noche de bodas al frente, garantía de ritmo y tono entre el terror pulp y la comedia de acción.
Pero el verdadero significado del regreso está más allá de la anécdota. Porque si algo simboliza este movimiento es la redención industrial de Brendan Fraser, hoy convertido en emblema de segunda oportunidad tras su Oscar por The Whale. En cierto modo, Fraser vuelve a la arena del blockbuster con el aura de un héroe que sobrevivió a Hollywood… y a sí mismo. Que retome el látigo y la sonrisa sarcástica de O’Connell no es solo nostalgia: es justicia poética.
Universal, además, parece decidida a corregir su propio error: aquel reboot fallido de 2017 con Tom Cruise, pensado para inaugurar el ambicioso “Dark Universe” —una red de monstruos clásicos que se desmoronó antes del primer estreno—. Aquella Mummy quiso ser épica y moderna, pero acabó siendo un tráiler de franquicia sin alma. Este nuevo proyecto, en cambio, recupera a los dos rostros que dieron identidad humana a la saga: aventura clásica con corazón, humor y polvo en las botas.
La coincidencia en el calendario tampoco es casual. En abril de 2026 competirán dos momias: la de Gillett y Bettinelli-Olpin para Universal, y la versión de Lee Cronin (Posesión infernal: El despertar) producida por James Wan y Jason Blum para Warner y New Line. Dos visiones opuestas del mismo mito: una vuelve al clasicismo pulp de los 90, la otra promete reinventar el horror desde el presente.
Puede que Hollywood lleve años profanando sus propias tumbas, pero si Fraser y Weisz logran resucitar la magia original —esa mezcla de aventura, romance y terror egipcio con alma de matiné—, quizás La momia vuelva a ser lo que siempre fue: una película viva.




